▣ STARTREK

STAR TREK

Fue en 1966 cuando se emitió el primer episodio “La Trampa Humana”, el cual curiosamente era el sexto episodio rodado. La crítica y el público acogieron fríamente la serie y los primeros no dudaron en tacharla de fracaso, y lo peor de todo es que tenían razón. Incluso antes del estreno el programa había pasado por una serie de dificultades como la reticencia de los productores a financiar el proyecto o el escaso presupuesto. De esta forma se rodó un episodio piloto “The Cage” que no funcionó. Como curiosidad durante este episodio William Shatner aun no tenía el papel del capitán y el personaje frío y sin sentimientos era una morenísima doctora Chapel, mientras que el doctor Spock mostraba una actitud de lo más humana. El primer episodio que se rodó, ya con Kirk al mando del Enterprise, fue “Un Lugar Jamás Visitado por el Hombre”, el cual se emitió como tercer episodio de la serie. Su argumento era magnífico: un campo de fuerza afecta a uno de los tripulantes del Enterprise de forma que adquieren los poderes de un dios, esto sitúa a Kirk y a su tripulación en una posición peligrosa ante un ser capaz de destruirlos con apenas pensarlo.

Tras una primera temporada que constó de 29 capítulos en la cual destacaron magníficos episodios como “La Ciudad al borde de la Eternidad” o “Equilibrio de terror”, la calidad de la serie se confirmó una segunda tanda de episodios que se emitirían entre 1967 y 1968. A pesar de la indudable calidad de los episodios, las audiencias no se levantaron y la cadena anunció su posible cancelación. Sin embargo la enorme cantidad de cartas de fans enfurecidos exigiendo que la serie continuase animó a los productores a arriesgarse con una tercera temporada magnífica que lamentablemente no consiguió evitar la cancelación en 1969.

Pero en los años 70 todo cambió. Las constantes reposiciones obtuvieron unos resultados de audiencia impresionantes: los niños que habían visto Star Trek en los 60 ahora eran adolescentes que encontraban nuevas lecturas en los fabulosos guiones de F. C Fontana. A ellos se sumaba un enorme y renovado público familiar gracias a un acertado horario de emisión situado en la sobremesa. Cada vez más y más gente adoraba Star Trek así que Paramount no desaprovecho la oportunidad de explotar la mina de oro que tenía entre manos. Primero con una discreta serie de animación que duró apenas dos temporadas, y después con una nueva serie que se llamaría Star Trek Phase II que continuaría donde lo dejó la serie original y que se estrenaría a mediados-finales de los 70.

Sin embargo la irrupción de Star Wars en 1977 animó a Paramount a cancelar el proyecto para lanzarse a la pantalla grande con una película de alto presupuesto. Star Trek, La Película se estrenó en diciembre de 1979 y obtuvo una enorme recaudación que superó los 100 millones de dólares en EE.UU. La película fue dirigida por el mítico Robert Wise, que sacrificó algunos elementos de la serie (ese humor naiff, esa estética pop…) a favor de una frialdad realista en la que los personajes se enfrentaban a una entidad desconocida que buscaba a su creador.

La música de Jerry Goldsmith y los increíbles efectos especiales (realmente buenos para la época) marcaron un antes y un después llegando a obtener sendas nominaciones a los Oscar de 1980 (junto a otra nominación al mejor vestuario). Sin embargo, a pesar de su gran calidad artística, la cinta recibió muchas críticas por su exceso de sobriedad y lentitud de desarrollo, lo que echo atrás a los productores a la hora de otorgar un alto presupuesto para realizar una posible secuela. Así que en 1981 se inició la producción de Star Trek II: La Ira de Khan, con un completo desconocido a cargo de la dirección (Nicolas Meyer) y un presupuesto casi de serie B.

La película sería la continuación de uno de los mejores episodios de la primera temporada, “Semilla Espacial”. En ella Ricardo Montalban interpretaba, al igual que en el episodio que la precedía, al malvado Khan, dictador de finales del siglo XX y superhombre modificado genéticamente. El director Nick Meyer fue capaz, a pesar del ridículo presupuesto, de realizar una gran película (de las mejores de la saga) gracias a un guión que profundiza en diversos aspectos, principalmente en el personaje de Kirk, (que empieza a sentirse viejo ante un mundo cada vez más sofisticado en el cual los jóvenes entran con fuerza) y en su relación con Spock. El inesperado exitazo de la película dio lugar a una inevitable secuela dirigida por Leonard Nimoy (el actor que interpretaba a Spock).

Star Trek III: En Busca de Spock fue, de nuevo, un éxito de taquilla, pero estaba por debajo de sus antecesoras quizás por un argumento que sonaba a excusa o a una mala dirección de actores, algo que su director solucionaría en la siguiente entrega de la saga Star Trek IV, Misión: Salvar La Tierra, estrenada en 1986, cuyo argumento homenajeaba a los capítulos de viajes en el tiempo de la serie original. La falta de pretensiones de la película y el ligero toque autoparódico convencieron al público americano que acudió en masa a los cines, convirtiéndola en la más exitosa de la saga (recaudó más de 140 millones solo en EE.UU. Este enorme éxito animó a Gene Roddemberry y a los productores de la Paramount a realizar una nueva serie de televisión llamada Star Trek: La Nueva Generación y basada en el siglo XXIV (recordemos que las aventuras de Kirk tienen lugar en es siglo XXIII). En ella el capitán Jean Luc Picard (interpretado con maestría por Patrick Stewart) tiene la misión de explorar extraños y nuevos mundos al mando de tripulación de la Enterprise D. Por supuesto la serie fue un absoluto triunfo y su estreno en 1987 fue seguido por decenas de millones de espectadores prolongándola hasta 1994 momento en el cual continuó en la gran pantalla. Pero antes de eso ocurrieron muchas otras cosas.

En 1989 se estenaba la esperadísima quinta entrega de la saga cinematográfica. Ahora las cosas habían cambiado: existía una serie de televisión que estaba funcionando muy bien y el listón comercial había quedado muy alto tras la anterior entrega. Sin embargo Star Trek V, La Última Frontera fue y sigue siendo la gran oveja negra de la franquicia. Por culpa de un argumento demasiado arriesgado de tipo religioso y de un presupuesto mal administrado se convirtió en un fracaso de taquilla y en un film defenestrado por los fans.

William Shatner fue el encargado de dirigir una epopeya demasiado pretenciosa que ni siquiera fue estrenada en las salas de nuestro pais (salió directamente en video). Por eso, Paramount decidió poner punto y final a la franquicia clásica para dejar paso a la nueva generación. Sin embargo Kirk, Spock, McCoy y los demás debían irse por la puerta grande, así que Paramount nombró a Leonard Nimoy como productor ejecutivo de la sexta y última entrega, quien decidió poner a cargo del proyecto a Nicolas Meyer, que había dirigido Star Trek II, La Ira de Khan y guionizado Star Trek IV, dos de las entregas más laureadas. Meyer se lanzó de lleno en una producción que conmemoraría en 1991 el 25 aniversario de Star Trek, así que las expectativas estaban muy altas, y gracias a dios se cumplieron sobradamente.

Star Trek VI, Aquel Pais Desconocido ponía fin a las aventuras de Kirk de una forma inmejorable: profundizar en los Klingons, los malos por excelencia de la serie original, y plantear analogías con la recientemente desaparecida URRS aportó al guión una profundidad inédita hasta ese momento. Por desgracia 1991 también sería un año triste para el fandom por la prematura muerte de Gene Roddemberry.

 

Jesmar Martinez © 2016-2017

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